Hoy contaré un poco sobre como nací yo. Porque todo Alter Ego nace de una situación traumática, algo donde tenemos que asumir una posición que habíamos evitado largamente. Quizás no habías caído en cuenta pero tenemos una personalidad para cada situación de nuestra vida. Tenemos una personalidad en el trabajo, otra en casa, incluso una para cuando tomamos transporte público, o vamos a la playa... No todas son diferentes la una de la otra, pueden ser muy parecidas, pero nunca iguales.
Llamemos a la persona con la que convivo E. E es un poco muy vainilla. ¿Como es el sabor de la vainilla? Plano, sin sorpresas, pero agradable; no en vano es el sabor favorito de muchos, incluída E. Tú siempre sabes que esperar de la vainilla, siempre sabe igual, sin sorpresas ni matices. Así es E.
A los 25 tenía su vida arreglada. Era esposa, profesional y tenía todo lo que quería. O así lo creía ella. Aún no deja de maravillarme lo fácil que es conformarse con la realidad que se nos presenta ante nuestros ojos. Como dicen en Truman Show "aceptamos la realidad del mundo que se nos presenta. Es tan simple como eso." Y así vivía E, conforme con lo que tenía; conforme con el patán que tenía como esposo, conforme con su apartamento en arriendo pequeño amoblado a lo adolescente, sin pensar en el gusto y priorizando la utilidad. En su carro pequeño pero funcional, en su perro obediente e incondicional. Se sentía plena y feliz, tenía todo lo que su corta visión había alcanzado a vislumbrar y ella se sentía a gusto.
Pero aún así, la vida decidió que la vainilla también hastía. Y eso fue lo que sintió el esposo de E. Se cansó de alguien vainilla y sin saberlo, destruyó su vida para que ella descubriera sus alas. ¿Poético, no? Pues no lo fue. E se sintió perdida y sin rumbo y eso fue aprovechado por su esposo para saciar su propio ego. La destrozó y la armó como él quería; una mujer sumisa, que solo vivía para complacerlo y para hacerlo sentir importante.
Y así transcurrieron los años, entre infidelidades y abuso psicológico y un día un fuego se despertó en en pecho de E, un día de encierro de pandemia en el cual se dio cuenta que si moría, no habría vivido todo lo que habría querido vivir. Estaba harta de la situación y decidió marcharse, mirando atrás para aprender de todo y cargada de un odio hacia su ex. Porque hay que aceptarlo, odiar a su ex es uno de sus pasatiempos favoritos. Verse mejor que él es algo que la enorgullece.
Hasta aquí ella se dio cuenta con todo lo que no quería vivir y se marchó con las dos únicas posesiones que la enorgullecían: su carro y su perro. También, con un poco más de madurez mental se dio cuenta que algunas de las cosas que quería vivir, no las podía hacer bajo su nombre propio. Y de ahí nací yo, o quizás vi la luz, porque siempre he estado latentente, ahí, esperando a manifestarme.
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